Yo no soy crítico de cine. Yo no soy una experta en fotografía cinematográfica. Yo no soy actriz. Yo no soy camarógrafa. Yo no soy periodista... ni siquiera soy mayor de edad. Pero creo que tengo el derecho de expresarme y, francamente, esto tengo que decirlo, porque es demasiado fabulístico, demasiado increíble, al menos para mí. Tengo que decirlo: La Teta Asustada me emocionó hasta la histeria.
Para empezar, me había enterado que Claudia Llosa estaba preparando otra película con Magaly Solier, bueno, no me considero fanática ni nada, sólo que recuerdo que con Madeinusa me quede sorprendida por el surrealismo de la historia, y más aún, me quedé amazed cuando supe que la dirección y la elaboración del guión estuvo a cargo de una sola persona; y era una mujer.
No trato de decir acá que yo piense que las mujeres son –somos- más estúpidas o que no tienen –tenemos- capacidad. Aclaro que lo que me dejó pensando es que yo, personalmente, nunca había escuchado de alguna directora de cine peruana, y más increíble se puso la cosa para mí cuando supe que era su primera producción. No digo que esa película me pareció una cosa impecable, pero si me hizo tener una agradable sensación, algo así como un “Sí se puede”.
Pero con la Teta Asustada (o The Milk of Sorrow, que creo que es el título en inglés, para los que aun no se han enterado) fue otra cosa. Eso ya fue más allá de sentirme optimista, me sentí confraternada totalmente, así como los hinchas se sienten con sus equipos de fútbol.
Yo sé que el Oso de Oro no significa nada para la población ordinaria en general. Yo sabía que existía, pero se me hace aun tan lejano y... cómo decirlo... tan significativo y extraño como lo son los festivales de cine. No es secreto que los únicos premios serios que “importan” son los de la Academia y los Golden Globe, para la mayoría de personas, claro. Yo lo sé, todos lo saben. Pero esos reconocimientos, no sé, algunos interpretan esa alegría con un “ESTOY ORGULLOSO DE SER PERUANO, VIVA EL PERÚ CARAJO”, cosa que me parece un poco (aquí aclaro que es mi punto de vista) inexacta ya que, a pesar que Claudia Llosa seguramente haya dedicado esto al Perú, eso fue totalmente un triunfo personal... Darling, tú no agarraste ni un micrófono en la película, probablemente ni se filmó cerca a tu casa, deja de tratar de subirte a un carro que no es tuyo y que no será tuyo.
Lo que sí reconozco (aclaro nuevamente que según lo que pienso), es que está bien sentirse contento por el triunfo tan improbable, porque, aunque suene pesimista, ahora el Perú, al menos por un minuto, ha sido más conocido. Eso atraerá la atención de otros cineastas, habrá más producciones, más apoyo... y eso para los cineastas wannabe es demasiado bueno. ¡Gracias! Claro que no aseguro totalmente que será así, pero puede ser ¿no?
Quién sabe... quizá alguna película peruana llegue a alguna nominación aun más importante que el Oso de Oro, porque talento de hecho hay. Ojo, yo no digo que Oh! En el Perú el aire y el agua tienen el bicho del talento, sino que por la misma complejidad de este país loco pone a pensar a uno.
No me queda más que felicitar a Claudia Llosa y a Magaly Solier (que son algo así como Tim Burton y Johnny Depp con útero y peruanas). Hey, su triunfo me ha hecho sentir más conforme que las mentadas piedras del Macchu Picchu. Gracias por habernos dado un empujoncito a todos los cineastas wannabe, en serio. Pero tengo que decirlo, mi actuación favorita de la película no fue la de Fausta, sino la de Máxima, por la Sarita, fue lo máximo:)
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